Caminar a un ritmo de unos 100 a 120 pasos por minuto ello equivale a un recorrido de unos 2,5 kilómetros, siendo deseable llegar luego a 5 kilómetros en 60 minutos.
El período estival, y las vacaciones, resultan una excelente oportunidad para comenzar a cultivar este hábito diario, fundamentalmente si se puede disfrutar de la costa balnearia, próximo a la costa y en zonas arboladas.
Deben evitarse las pendientes y el terreno irregular, sobre todo si se padece de enfermedades cardiorrespiratorias o reumáticas, o si se cuenta con sobrepeso.
Los efectos sobre la salud :
Puesto que caminar no requiere de aptitudes especiales, ni supone elevados costos, sus beneficios la transforman en una de las actividades más eficientes en términos de salud. Podría decirse que su principal costo se relaciona con el tiempo que requiere, y el esfuerzo de voluntad para llevarlo a cabo con constancia.
Quizá el primer beneficio se relaciona con cambiar la filosofía de vida, pues supone dedicar tiempo a una actividad que por sí misma, no es directamente lucrativa. Sin embargo, pese al esfuerzo físico que representa, resulta beneficiosa también en términos económicos: ahorra el elevado costo de medicación contra el estrés, la obesidad y sus consecuencias, como el envejecimiento arterial y las enfermedades cardiovasculares.
Esto hizo que al hábito de caminar se le llamase la polipìldora natural . La caminata progresiva (de acuerdo con las indicaciones del médico tratante), facilitará el descenso de peso y beneficiará el control de la hipertensión arterial, la diabetes y las dislipidemias. También mejorarán los sufrimientos reumáticos al disminuir la sobrecarga articular.
A nivel miocárdico, mejora la perfusión coronaria y baja la demanda de oxígeno del músculo cardíaco, previniendo así el angor. Ello se potencia con la disminución de la viscosidad sanguínea y la adherencia plaquetaria, lo que previene la trombosis.
Se comprobó recientemente además, que la caminata producía los siguientes efectos metabólicos beneficiosos para la salud:
1) reduce el colesterol malo y aumenta el colesterol bueno , lo que protege el endotelio vascular.
2) mejora la utilización de la glucosa sanguínea por las células del organismo, con lo que previene la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina e hiperinsulinismo, que promueve la obesidad y diversas enfermedades.
La importancia de generar hábito :
El hábito de las caminatas debería considerarse como una prescripción médica, como una receta que dijese: caminar 30 minutos diarios . Sin embargo, nuestra cultura asigna más importancia a ingerir fármacos, aunque éstos sean más caros y menos efectivos.
Cambiar de actitud no es fácil, pero sólo debe vencerse la inercia inicial, pues al cabo de dos a tres semanas, ya se perciben los beneficios que facilitan mantener el hábito: se experimenta un efecto placentero debido a la liberación de endorfinas, que se acompaña de un menor estrés y ansiedad, y de una mayor confianza en sí mismo. |