La capacidad fisiológica de los niños para realizar ejercicios aumenta con el desarrollo, pero a similar grado de entrenamiento es menor a la del adulto. Antes se consideraba nocivo el ejercicio en niños, sobre todo el realizado contra resistencia (pesas), pero hoy se sabe que supervisado por un entrenador competente, adecuado a la edad, es beneficioso.
Se establecen a propósito dos períodos:
1) edad preescolar y educación primaria, y 2) adolescencia, entre el inicio de la pubertad hasta alcanzar la estatura definitiva. El desarrollo corporal, sobre todos de músculos y huesos fija el límite del rendimiento esperado, que ha de respetarse para lograr el mejor desarrollo.
El período de la niñez y la adolescencia:
La talla aumenta rápidamente los dos primeros años de vida llegando al 50% de la estatura adulta. Luego se enlentece, para volver a acelerarse antes de la pubertad, a los 14,5 años en el varón. Llegando a su altura definitiva a los 18 años.
En la niña, los cambios de estatura, lo mismo que la maduración fisiológica se alcanzan unos dos años antes. Para el ejercicio físico debe considerarse especialmente la maduración de huesos, articulaciones, cartílagos y ligamentos.
En los varones, la media de osificación ósea se completa sobre los 20 años; en las niñas a los 18 años. El desfasaje también ocurre con la masa muscular, cuyo máximo desarrollo es alcanzado por las niñas entre los 16 y 20 años, y el varón entre los 18 y 25 años.
A su vez, los varones al alcanzar su madurez corporal cuentan con el 15% de su masa corporal en tejido adiposo, en tanto las niñas un 25%.
La dieta y el ejercicio sobre el desarrollo:
El desarrollo de la estructura del organismo siempre requiere una dieta adecuada, pero especialmente cuando se practican ejercicios, que aumentan los requerimientos nutricionales, especialmente de calcio.
Los huesos no aumentan de longitud por el ejercicio, pero sí aumentan su anchura y su densidad, y ello depende del depósito de calcio.
La mayor densidad ósea permite resistir las fuerzas aplicadas. La dieta adecuada y el ejercicio físico también resultan importantes para lograr el mejor desarrollo neurológico y endocrino-hormonal (testosterona en los varones, estrógenos en las mujeres). A su vez, dicho desarrollo optimiza las capacidades motoras, el equilibrio, agilidad, coordinación y fuerza para las distintas actividades realizadas.
La limitación del ejercicio en los niños
El corazón de los niños, más pequeño, mantiene el aporte de oxígeno a los músculos gracias a un doble mecanismo:
1) aumento de las contracciones por minuto del corazón y 2) aumento de extracción de oxígeno de la sangre, a través de un mayor riego sanguíneo de los músculos activos. Pese a ello, la capacidad aeróbica (para ejercicios de baja intensidad y prolongados en el tiempo), es menor en los niños.
También resulta menor la capacidad para ejercicios anaeróbicos (de alta intensidad, en breve tiempo), pues los niños cuentan con menor cantidad de la enzima (fosfofructoquinasa), que permite actividad muscular en ausencia de oxígeno.
Los programas de entrenamiento deben ajustarse para cada grupo, según el grado de desarrollo, limitando especialmente los esfuerzos contra resistencia entre los 8 y13 años. |